Escrito por Domos Agua ● 19-sep-2019 9:00:00

Norma de Aguas Residuales para Riego

Norma de Aguas Residuales para Riego

Durante el 2017, México destinó 270 917 hm3 para uso consuntivo (pecuario, acuícola, energético, abastecimiento público, entre otros), de los cuales la agricultura usó el 76.0%; la industria energética, el 4.7%; el abastecimiento público, el 14.4%; y la industria autoabastecida, el 4.9 por ciento. 

Sin embargo, el sector agrícola sigue siendo el que mayor volumen de agua consume, especialmente por sus sistemas de riego. Por lo anterior, el uso de agua residuales ha sido una alternativa para el aprovechamiento de este recurso, lo cual originó que se establecieran normativas para asegurar la calidad del agua y delimitar su aplicación.

Las aguas residuales son aguas provenientes del uso doméstico, industrial, comercial, de servicios, entre otros, que están contaminadas con agentes tóxicos, bacterias, grasas, metales y otros materiales capaces de afectar la salud de las personas. 

Esta este sentido, la NOM-001-SEMARNAT-1996 establece los límites de contaminación permitidos en las aguas residuales tratadas que se descargan en los bienes nacionales, entre ellos las zonas agrícolas. 

¿Qué tipo de agua residual se puede utilizar en el riego agrícola?

La Norma de Aguas Residuales para Riego estipula que solo se podrán utilizar aguas reusadas que no hayan sido implementadas en procesos de transformación industrial, por ejemplo, en la transformación del petróleo. Además, segmenta el riego entre restringido y no restringido para determinar en qué condiciones puede descargase este recurso.

  • Riego restringido: no pueden utilizarse aguas residuales en cultivos de legumbres y verduras que puedan consumirse crudas. 
  • Riego no restringido: las aguas residuales pueden ocuparse para el riego de cultivos que requieran procesos de cocción e higiene antes de consumirse. Incluye legumbres, verduras, follaje, frutas y granos. 

¿Cuáles son los límites que estipula la Ley para la cantidad de contaminantes? 

Para que el agua sea considerada de calidad, es importante que cumpla con los límites máximos de contaminantes marcados por la Norma de Aguas Residuales para Riego. Esto garantizará que el recurso cumpla con los requisitos mínimos de sanidad para que los trabajadores, la calidad de los productos y los consumidores no se vean afectados. 

Patógenos 

La presencia de bacterias, virus, protozoarios o helmintos en el agua de riego puede ocasionar enfermedades gastrointestinales. Para medir la calidad del agua por patógenos, se considera la cantidad de coliformes fecales y huevos de helminto que haya por cada mililitro o litro de agua destinada. 

La Ley estipula que solo puede haber entre 1,000 y 2,000 coliformes fecales por cada 100ml de agua; mientras que solo se permite que haya de 1 a 5 huevos de helmintos por cada litro de agua, dependiendo si es para riego restringido o no restringido.

Grasas y Aceites

Las aguas reutilizadas en comercios, servicios e industrias pueden tener grasas o aceites. Para esto, la normativa marca que solo puede haber entre 15 miligramos por litro de estos componentes en promedio mensual y 18 miligramos en promedio al día.

Metales Pesados y Cianuros

Los metales pesados y cianuros también interfieren en la calidad del agua por sus efectos en la salud humana. La normativa vigente enlista al cobre, al cromo, al cianuro, al arsénico, al cadmio, al mercurio, al zinc, al níquel y al plomo como los más relevantes a detectar. El zinc tiene el mayor límite alcanzando los 10 mg por litro, mientras que el plomo es el de menor rango con 0.5 miligramos. 

Toxicidad por Sodio, Cloruro y Cloro

Las aguas residuales contaminadas con sodio, cloro y cloruro pueden causar daños en los tejidos de los cultivos, especialmente a los más sensibles, por su alta salinidad. Este factor puede controlarse aplicando distintos métodos de riego, como riego por gravedad o microaspersión, para que el agua no alcance a lastimar el follaje. 

La norma de aguas residuales para riego menciona que la presencia de sodio debe ser menor a 70 mg por aspersión para que éste no afecte el sembradío, mientras que el cloruro debe ser menor a los 140 mg y el cloro, a los 1.0 miligramos.

Ahora bien, en cuanto a sus parámetros físicos y químicos, las aguas residuales tratadas deben tener una temperatura de 35°C, su pH debe estar entre 6.5 y 8.5, la toxicidad debe ser menor o igual a 5, y su color debe alcanzar una pureza del 15 por ciento. 

Como ves, la Norma de Aguas Residuales para Riego tiene por objetivo cuidar los cultivos, marcando límites de contaminación para poder reutilizar este recurso. Para esto, también es importante que el agua sea correctamente tratada para eliminar cualquier elemento tóxico que pueda dañar o contaminar los cultivos, así como enfermar a los habitantes. 

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Tópicos: plantas de tratamiento de agua

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