Organismos Operadores del Agua en México

Organismos Operadores del Agua en México

Son los encargados de velar por la operación de los sistemas de agua potable, alcantarillado y saneamientourbanos y garantizar el acceso a los habitantes de un municipio o localidad determinada. Actualmente existen más de 2 mil operadores que se encargan de la administración de agua potable en el territorio mexicano, distribuyéndose entre territorios urbanos y rurales.

Los municipios entregan, mediante concesión, la operación y distribución del suministro. Para ello, estos organismos deben contar con la capacidad técnica necesaria para solucionar los problemas a escala local. Los Organismos Operadores tienen la responsabilidad de administrar el patrimonio hídrico y preservar el recurso.

Infraestructura y funcionamiento

El deber de estos organismos es contar con equipamiento e infraestructura adecuada para suplir la creciente demanda de recursos de la población. En este sentido, deben operar con tecnología y eficiencia plantas de tratamiento de aguas residuales, potabilización y distribución mediante la red de alcantarillado público de las ciudades.

De esta manera, estos organismos deben asegurar la distribución y posterior saneamiento de los recursos hídricos hacia la población, cumpliendo exigentes estándares de calidad basados en cantidad, presión y constancia del agua en los centros urbanos. Este tipo de instituciones pueden ser de carácter privado (bajo supervisión federal), público o mixto, y se encuentran situados a lo extenso de todo el territorio mexicano e incluso operando de manera simultánea en distintos estados.

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¿Conoces la Situación en el Sector del Agua?

¿Conoces la Situación en el Sector del Agua?

Según el reconocimiento de Naciones Unidas, el acceso al agua potable es considerado un derecho humano fundamental para el desarrollo sostenible y socioeconómico de las sociedades. En el mundo, según cifras, existen más de 2 billones de personas que no cuentan con acceso a servicios seguros de agua potable.

En el país, el acceso al agua potable ha demostrado ser ineficiente y desigual. México cuenta con importantes fuentes ricas en agua, aportando un 61% desde fuentes superficiales y un 37% de acuíferos. Sin embargo, la alta demanda y creciente población han derivado en una sobreexplotación del recurso, esto debido a la ocupación urbana de territorios áridos o propensos a sequías, además del constante crecimiento en torno a las capitales.

En marzo de 2018, un estudio encargado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos CNDH concluyó que un 25% de la población de México no tiene acceso total al agua potable en sus viviendas, o bien, la reciben de forma intermitente. Según el INEGI, esto es aproximadamente 3 millones de hogares.

Estas cifras resultan preocupantes al tratarse de números elevados de población afectada y carente de estabilidad en el suministro de agua potable. Según la CNDH, las causas de este desequilibrio se sustentan en la sobreexplotación del recurso debido a la gestión deficiente de los organismos. Según cifras, de los 653 acuíferos del país y las 731 cuencas hidrológicas, 105 se encuentran en condiciones de sobreexplotación y 104 presentan problemas de disponibilidad.

Hay que tener en cuenta que la zona centro-norte de México concentra el 27% de la población y cuenta con un 32% de agua renovable. La inequidad en el acceso a los recursos se puede ver evidenciada por diversos factores, donde destaca la población y también el rol de los organismos operadores, propensos a inestabilidad financiera que repercute en su propio funcionamiento, además del mantenimiento de los sistemas responsables de abastecer.

Por otro lado, el tratamiento, saneamiento o potabilización de aguas residuales o servidas alcanza el 30%, un número muy bajo. Bajo este panorama, INEGI resolvió que, de los más de 2 mil municipios y delegaciones del país, sólo un 34% cuenta con un sistema de tratamiento de aguas residuales, mientras que un 90% no aplica tratamiento alguno a este tipo de agua.

Esto se debe a que, según estadísticas, más del 20% de los recursos superficiales o terrestres como ríos, aguas subterráneas o zonas costeras se encuentran altamente contaminados, lo que impide el desarrollo y utilización de esos recursos. Basura, químicos o desechos industriales son parte importante de la contaminación y deterioro de los recursos.

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Balance Volumétrico Ideal

Balance Volumétrico Ideal

Los Organismos Operadores deben ser capaces de suplir diversas variables a la hora de entregar el servicio de suministro. A partir de información clara y confiable, deben tomar decisiones para administrar y planificar a largo plazo, teniendo en cuenta la creciente demanda del servicio.

En este sentido, es necesario contar con un monitoreo constante de variantes como el flujo, la presión, el nivel de abastecimiento en tanques o la calidad del recurso en los variados puntos de distribución. Con esto en cuenta, los organismos pueden conocer las deficiencias que presenten, así como también las oportunidades para un mejor desarrollo del servicio.

Sobre el balance y el volumen

Los Organismos deben conocer de antemano las deficiencias y necesidades de la red de distribución mediante la información que disponen, de tal manera que puedan suplir las pérdidas en el sistema y estar al tanto del comportamiento del suministro. Teniendo en cuenta esta información, es alarmante saber que un 40% del recurso se desperdicia en fugas en redes de abastecimiento o tomas domiciliarias, por ejemplo.

Con un balance efectivo, el organismo podrá tener claridad de entradas y salidas, lo que a posteriori determina la calidad y el nivel de gestión del servicio. El modelo funciona así: comparando periódicamente el volumen analizado de las fuentes con el recurso distribuido a hogares e industrias, se debe determinar el fijo de costo de operaciones versus cobro a clientes.

Para el balance volumétrico la disponibilidad del recurso es clave. Con un manejo responsable de pérdida y reutilización se minimizan costos operativos y el agua se aprovecha de mejor manera. Por ejemplo, según la distribución territorial, el volumen de agua renovable en el país es, en promedio, de 4,028 metros cúbicos per cápita.

Pero ¿cómo determinar aquellos valores? Los organismos, al momento de realizar un balance del estado de la red de suministro, deben contar con las herramientas necesarias para este tipo de análisis, de manera que sea rápido y efectivo. Mediante un plan de encendido de bombas, revisión de válvulas, sistemas de telemetría y dosificadores, pueden realizar un diagnóstico claro.

Aquel balance o auditoría del recurso se debe realizar en sectores denominados Distritos Hidrométricos. Estos lugares pueden ser aislados de la red para realizar un diagnóstico de fugas e identificar los problemas de fugas o presiones. Gracias al empleo de un macromedidor, se puede conocer el nivel de agua que ingresó a un distrito durante un periodo determinado y así determinar, gracias a un análisis con la distribución del recurso en entornos domésticos, la cantidad de fugas y tomas ilegales del suministro.

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Indicadores Básicos de Gestión

Establecer referentes es una tarea primordial para una compañía. Así, se pueden determinar metas y objetivos y diagnosticar situaciones para mejorar el servicio según estándares locales e internacionales. Gracias a la estandarización de la información recogida, se puede orientar de mejor manera el trabajo de los Organismos Operadores y el servicio que brindan.

Recopilar estos indicadores permite conocer el real estado de la administración para así encontrar soluciones que dependan del desarrollo institucional. Estos procedimientos se deben basar en la tecnología para alcanzar resultados, apoyándose muchas veces en sistemas de almacenamiento en redes de telecomunicación. Sin embargo, el tipo de instrumentos puede variar entre los distintos organismos.

Dentro de los niveles que se deben evaluar e informar, se puede encontrar:

  • Índices de gestión
  • Análisis de optimización 
  • Matrices de impacto

Con estos indicadores, será posible medir los sistemas de información, los que se pueden clasificar entre el control gerencial para planeaciones a corto y largo plazo, predicción de la demanda, balances financieros, supervisión de plantas de tratamiento, entre otros.

Es responsabilidad del Organismo Operador contar con cuerpos de supervisión ya que están sometidos a obligaciones y controles para cumplir con lo establecido en la normativa. Dentro de estas tareas, el organismo debe elaborar y monitorear planes de desarrollo, informar el estado de la calidad del agua servida y descargada, tratamiento de aguas residuales, proponer, calcular y establecer las tarifas, pagar los derechos de extracción a CONAGUA e informar de manera transparente sobre sus inversiones y el cumplimiento de metas.

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Consideraciones Éticas y Ambientales

Consideraciones Éticas y Ambientales

Dentro del estado actual de la situación del agua en México, son varios los factores que contribuyen a la problemática de la distribución. Por ello, contar con instrumentos legales que protejan a la población es clave para regular este tipo de actividad.

Dentro del marco ético, la población también debe actuar, promoviendo una cultura del uso responsable del agua hasta las leyes redactadas para su preservación y uso. Estas herramientas son clave para combatir la escasez y la problemática que genera.

Proveer a la comunidad de soluciones de agua potable para consumo es una tarea de carácter público. El saneamiento de aguas residuales y sus procesos para el uso en agricultura o consumo humano debe ser llevado a cabo bajo los más estrictos estándares. Y es que elementos como la contaminación y otros factores influyen directamente en la distribución.

En México, los recursos hídricos son utilizados en su mayoría para actividades agrícolas, alcanzando el 78%. Por otro lado, la misma actividad agropecuaria genera más del 60% de las aguas residuales, contaminadas muchas veces con plaguicidas o fertilizantes.

Origen de los problemas medioambientales

La contaminación de los principales reductos para abastecimiento es un problema alarmante. Diversas industrias como la alimentaria, agropecuaria, textil, vitivinícola, entre otras, son fuente importante de contaminación debido a los químicos que utilizan y la posterior contaminación que generan

Empresas con un carácter medioambiental sustentable y responsable deben contar con plantas de tratamiento de aguas y soluciones para mitigar el impacto de sus operaciones y frenar la contaminación a ríos o aguas subterráneas. 

Contar con una política de mitigación de los efectos adversos de la contaminación directa e indirecta de las fuentes de abastecimiento de agua es parte de un compromiso sustentable ético y obligatorio para preservar la calidad de los recursos. Esto porque muchas veces una fuente de agua contaminada puede ser inservible.

Dentro de la normativa que supervisa el saneamiento y tratamiento de aguas, se encuentra la Ley de Aguas Nacionales y la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Estas leyes establecen parámetros que aseguren un correcto manejo de los desechos:

  • Fijando un máximo de contaminantes en el agua.
  • Supervisando los procesos internos para el aseguramiento de la protección del medio ambiente y el manejo de desechos.
  • Protegiendo a los asentamientos y población que se encuentre cerca de plantas de tratamiento.
  • Estableciendo un control sobre los cuerpos receptores de aguas residuales.

Las plantas de tratamiento de aguas y su operación deben contar con diversos criterios según el tipo de aguas residuales que tratan. Si buscan el saneamiento de los recursos, deben someterse a procesos que incluyen:

  • Separación de sólidos por medio de filtros o sedimentación.
  • Procesos biológicos que degraden los desechos y permitan la oxigenación del agua.
  • Procesos físico-químicos que permitan separar las partículas en el caso de aguas contaminadas con grasas o aceites.
  • Procesos de purificación mediante el uso de filtros de carbón activado, procesos por ozono y cloro.

Finalmente, el manejo de los desechos es una tarea de compromiso medioambiental. En este caso, las industrias deben contar con herramientas que permitan un manejo responsable de este ítem, mediante criterios técnicos para así no obstaculizar el proceso de abastecimiento de los organismos hacia la población.

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La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA)

La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA)

La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) es el máximo organismo administrativo en materia de aguas. Su responsabilidad es la de administrar, regular y proteger las aguas nacionales del país, basándose en las atribuciones que le otorga la Ley de Aguas Nacionales. La calidad y cantidad de recursos es uno de los factores que la comisión debe monitorear, encargándose de fiscalizar y elaborar la política nacional hídrica, entre otras funciones.

La normativa es clara: el acceso debe ser equitativo para alcanzar un desarrollo sustentable a largo plazo, estableciendo límites y objetivos que garanticen un buen servicio a la comunidad.

Sin embargo, estudios e investigaciones han concluido que la solución a la problemática del agua potable en México no se puede resolver cabalmente mediante la aplicación de políticas públicas estandarizadas. Esto, porque cada Organismo Operador presenta falencias en su desempeño que tienen que ver con la integración que poseen en el territorio de operación y las necesidades de cada municipio.

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Normativas

Normativas en Agua

Actualmente, el Programa Nacional Hídrico es la normativa más actualizada respecto a las políticas del sector agua. Este programa especial es la base de la institucionalidad respecto a la materia, sustentándose en criterios técnicos y críticos para entender y dar solución a la problemática de las necesidades hídricas de la población.

En este sentido, la normativa se encarga de priorizar la prevención y soluciones de temas complejos como la sequía e inundaciones, fortalecer los sistemas de abastecimiento y acceso a los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento, aumentar la capacidad técnica del sector y asegurar los recursos para el sector agrícola y la industria, con un sello sustentable.

Por otro lado, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se considera garante del acceso al agua, normativa que también rige para la operación de los organismos. Bajo este documento, en los artículos 4°, 27° y 115° se hace referencia al tratamiento de las aguas, donde destaca, respectivamente:

  • El reconocimiento del derecho que poseen todas las personas al acceso de agua potable en forma salubre, suficiente y asequible, haciendo responsable al Estado y la población.
  • Las aguas, según la norma, son propiedad de la Nación y sus concesiones (o sea, las tareas de los Organismos Operadores) solo pueden ser otorgadas por el Poder Ejecutivo nacional.
  • Los municipios serán los responsables de los servicios públicos de agua potable , drenaje, alcantarillado y saneamiento de sus aguas residuales.

Cumplir con este tipo de normas y reglas en base al derecho fundamental del acceso al agua potable es tarea para los Organismos Operadores dentro de un plan constante de mejoramiento de condiciones. Conocer el estado de la situación y el marco legal que sustenta su funcionamiento es clave para diseñar y aplicar soluciones a largo plazo para mitigar los efectos del desigual acceso a las fuentes de recursos hídricos.

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